Cómo
se elabora una buena contraseña
Por Arnoldo Moreno Pérez
"Un password debe ser como un cepillo de
dientes. Úsalo cada día; cámbialo regularmente; y NO lo compartas
con tus amigos.” Cristian F. Borghello.
Uno de los métodos más
comunes y certeros para controlar el acceso a información en los
sistemas es usar contraseñas. En Seguridad Informática, corresponde
al concepto de identificar a un usuario mediante algo que sólo
él sabe y, este mismo criterio se aplica cuando asignamos una
clave a algún archivo creado en cualquier programa.
Cabe señalar la importancia
de fortalecer nuestras contraseñas y asegurarnos de mantenerlas
siempre como algo verdaderamente confidencial. Uno de los errores
más comunes es elaborar una clave que sea fácil de recordar (con
la intención de no olvidarla), pero no es recomendable basarnos
en datos personales (teléfono, número de cartilla, fecha de cumpleaños,
etc.), palabras de diccionario (en ningún idioma), nombres de
nuestras mascotas, aficiones o gustos.
Si
una contraseña se adivina fácilmente, pierde su validez para proteger
el acceso a información que se quiere mantener de manera confidencial
o reservada. La contraseña ideal es la que usted como usuario
puede recordar con facilidad, pero que nadie más pueda dar con
ella.
Antes de sugerir
reglas para elaborar buenas contraseñas, asegurémonos de poner
énfasis en el aspecto de preservar la confidencialidad. Para ello:
No comparta sus contraseñas, cámbielas con frecuencia, no las
repita en diferentes sistemas, no las almacene por comodidad en
su computadora, no la envíe por correo electrónico ni por mensajero
instantáneo y, en caso de que intuya que alguien más ya las sabe,
proceda a cambiarlas de inmediato.
Además,
las contraseñas son vulnerables al robo por tres factores: primero,
porque los usuarios acostumbran a ser descuidados, de forma que
a menudo escogen contraseñas fáciles de adivinar, segundo, por
la forma en que los sistemas operativos guardan, codifican y transmiten
las contraseñas y, tercero, los ataques que se pueden realizar
a un archivo con contraseña a fin de dar con ella valiéndose de
varios recursos. Puntualizamos que, para proporcionar servicios
de autenticación, un sistema operativo debe almacenar las contraseñas
de manera que pueda compararlas con las que introducen los usuarios
en la pantalla de inicio de sesión. Además, un sistema operativo
debe transmitir a una computadora remota algo parecido a una clave
o código descifrable cuando autentifica una petición de conexión
de un usuario remoto. La autenticación deja abierta la posibilidad
de que un intruso pueda recuperar las contraseñas de los usuarios
al acceder al archivo de contraseñas o intervenir los canales
de comunicación.
Ahora
bien, después de haber señalado todo lo anterior, pasemos a señalar
varias reglas y sugerencias que los expertos han recomendado en
los últimos años para elaborar una buena contraseña (decidimos
aquí “caminar sobre hombros de gigantes”). A saber:
1.-
Debe contener al menos 8 caracteres y no más de 64. Se recomienda
combinar números y letras en mayúscula y minúscula, de preferencia
no repetir los mismos caracteres. La contraseña distingue mayúsculas
y minúsculas, por ello deberá de recordar las letras que escribe en mayúscula.
En caso de incluir caracteres que no sean alfa-numéricos hay que
averiguar primero cuáles son los que el sistema permite.
2.-
Nunca utilice una contraseña que resulte fácil de averiguar como
su fecha de nacimiento o el nombre de sus hijos. Su contraseña
no debe contener su nombre de correo electrónico, sus apellidos
o la respuesta a su pregunta secreta. Tampoco se deben de utilizar
derivados de estos, ni datos personales que se puedan llegar a
indagar fácilmente.
3.-
Nunca escriba su contraseña en papel. Elija una contraseña que
pueda recordar (la contraseña debe de ser fácil de recordar para
no tener que escribirla y también es deseable que se pueda escribir
rápidamente sin necesariamente tener que mirar el teclado, o bien,
no tener que depender demasiado de este hecho).
4.-
No utilice palabras de diccionario en ningún idioma. En la actualidad
existen muchos programas para tratar de develar claves que basan
su ataque en técnicas de diccionario y de fuerza bruta.
5.-
Nunca envíe su contraseña por correo electrónico o en un mensaje
instantáneo (obviamente tampoco mencionarla en una conversación
telefónica, ni faltar a la discreción de manera alguna).
6.-
No se recomienda poner la misma contraseña en todas partes. Esto
es, evite usar exactamente la misma clave en distintos sistemas
y archivos.
7.-
Procure no mantener sus contraseñas indefinidamente. Trate de
cambiarlas con cierta regularidad.
8.-
Existen varias maneras de plantear una contraseña que no sea débil.
Por ejemplo, utilice las primeras letras de una frase u oración
que no sea tan conocida (puede combinarla con números o letras),
o bien, se puede elegir palabras sin sentido pero que sean pronunciables,
etc.
9.- Si se trata de una contraseña para acceder a un
sistema procure que esta solamente admita un número limitado de
intentos y se bloquee. En caso de que esto suceda frecuentemente,
que también pueda enviar un aviso al administrador.
Todas
las recomendaciones anteriores van más bien orientadas a los usuarios
promedio. En lo que concierne a los administradores de sistemas,
considero que ellos están obligados tanto al sentido común como
a la preparación necesaria antes de adquirir la responsabilidad
de administrar algo y, a la disposición para aprender cada día
cosas nuevas e irlas implementando.
Para
más información, favor de ponerse en contacto a:
arnoldo@microasist.com.mx