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INCONVENIENTES DEL
E-MAIL
Por: Marco Arturo Hernández
Aguilera.
Viene sin anunciarse y sin ser solicitado
por medio del correo electrónico (e-mail), satura
los registros de correo, destruye servidores de correspondencia
y demora la entrega de e-mail por horas. Aumenta también
los costos de usuarios y de proveedores de servicios de Internet.
Es el correo electrónico basura, y se le llama Spam,
y es considerado como la próxima gran amenaza del Internet
y el e-mail. Oficialmente como e-mail comercial no
solicitado, el spam es el equivalente de la correspondencia
indeseada, que suele llegar por medio del correo regular. Ya se
trate de avisos que le prometen a uno ser rico, maravillosos nuevos
productos a precios increíbles o lo último en páginas
pornográficas en Internet, el spam se está
convirtiendo rápidamente en uno de los mayores motivos de
incomodidad pala quienes son usuarios de Internet. El spam
ha dado lugar a muchos usuarios a adoptar drásticas medidas,
como el cierre reciente del sistema de noticias UUNet por
irritados clientes que acusaron a la compañía de no
hacer lo suficiente para controlarlo. La decisión fue calificada
como terrorismo en Internet por algunos críticos.
Funcionarios de América
OnLine, la mayor empresa proveedora del servicio Internet en
Estados Unidos, estiman que el spam representa hasta un 30
por cierto de todos sus mensajes electrónicos. Pero muchos
dicen que esa cifra podría fácilmente llegar, hasta
el ámbito del 90 por ciento.
La correspondencia electrónica no solicitada tiene el potencial
de volver al e-mail en uno de los instrumentos más
molestos que tiene Internet.
Y es que enviar, por ejemplo, un catálogo por la vía
tradicional del correo es un gasto que se incrementa con cada envío,
pero enviar un catálogo a 1 millón de personas por
la línea telefónica no resulta más caro que
el equivalente de enviar un catálogo por correo regular a
una sola persona.
En la práctica, el concepto de mercadeo por objetivo es irrelevante
en el e-mail ya que la correspondencia masiva e indiscriminada
podría convertirse en una norma que abruman al consumidor.
No es imposible prever el momento en que un solo usuario recibirá
centenares de avisos comerciales al día vía e-mail.
Para evitar una situación como la mencionada, el congreso
de Estados Unidos tiene en manos tres proyectos separados de ley
contra el spam. Si bien son loables en su intento, ninguna
de las propuestas por si sola resolverá este problema. La
idea de una legislación en particular sobre el spam
pondría a Estados Unidos en la extraña posición
de promover la libertad absoluta del flujo de información
en Internet y de simultáneamente prohibir un tipo de libertad
de expresión comercial.
De los tres proyectos, el de mayor alcance es el ofrecido por el
representante Chris Smith, republicano de Nueva Jersey. Su proyecto
simplemente extendería al spam la prohibición
de junk faxes dispuesta en una ley de 1991.
Otro proyecto, el del senador Frank Murkowski, republicano de Alaska,
obligaría a los remitentes a poner la palabra "Publicidad"
en sus mensajes, y requerirles adicionalmente que escriban de manera
correcta sus direcciones, direcciones electrónicas y números
telefónicos en los mensajes. Además, los proveedores
de servicios solicitaran a sus clientes se desean que el spam
sea bloqueado de sus direcciones electrónicas.
El tercer proyecto, presentado por el senador Robert Torricelli,
demócrata de New Jersey, obligara a los remitentes a borrar
de sus listas de correspondencia la dirección del usuario
que así lo solicite. Este proyecto es considerado en general
como el más atractivo para los que realizan mercadeo en Internet.
Pero estos proyectos tal vez no sean necesarios. Para contrarrestar
la amenaza de la regulación del gobierno, un grupo de remitentes
estableció un código voluntario de conducta. Este
prohibe a las empresas usar falsas direcciones de e-mail
y hace cumplimiento obligatorio cualquier pedido de remoción
de dirección hecha por un usuario. Como en el sistema de
clasificación de las películas, ésta estrategia
de mercado evita la cuestión de la censura.
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