Google
es el culpable, Gracias.
Por:
Fabiola I. Martínez
Los e-mails
gratuitos no son ninguna novedad. Es más, desde hace seis
o siete años se ha hecho algo muy común entre el grueso
de la población. Sin importar edades, casi todas las personas
con acceso a Internet poseen una cuenta de correo electrónico.
Algunos la utilizan por simple diversión, otros para comunicarse
con amistades y parientes que viven lejos y otros, finalmente, para
negocios.
Las funciones
que ofrecen estos correos -sin importar realmente a qué servidor
pertenezcan- se han modificado muy poco a través de estos
años. En realidad, sólo se han ido sofisticando. Por
ejemplo, la redacción del texto ofrece ahora distintas opciones
para el formato que se le desee dar y adjuntar archivos se ha simplificado
un poco.
La introducción
de antivirus a las cuentas de correo fue sin duda un factor muy
favorecedor para su uso. La propagación de virus por este
medio se estaba convirtiendo en una terrible desventaja para este
medio de comunicación pero se disminuyó enormemente
gracias a este paso.
Pero algo que
siempre ha sido motivo de quejas o discusión es la memoria
que ofrece o su capacidad de almacenamiento. En lo que respecta
a cuentas gratuitas, la mayoría de los usuarios estábamos
acostumbrados o resignados a los 2 MB que generalmente se ofrecen.
Pensándolo bien, no es una capacidad nada despreciable (y
aún más si se considera que la mayoría de archivos
almacenados tienen muy bajas probabilidades de ser abiertos nuevamente)
pero, ¿por qué no pedir más?
Google entendió
perfectamente esta situación y lanzo a modo de prueba el
ahora famoso Gmail. Y aunque es un servicio gratuito
no es para todos los usuarios de la red. Se extendía una
invitación en línea para formar parte de esta comunidad
y posteriormente los convidados realizaban a su vez más invitaciones
(limitadas a cierto número por persona); formando así
una especie de cadena controlada. ¿Cuál era la principal
característica que hacía a Gmail tan deseable? Tan
sólo su capacidad de almacenamiento de 1GB. Serían
necesarias alrededor de 500 de las otras cuentas para igualar su
impresionante capacidad.
Las reacciones
tanto a favor como en contra no se hicieron esperar, pero lo cierto
es que sólo lograron aumentar la especulación alrededor
de este acontecimiento. Mucho se dijo que Gmail atentaba contra
la privacidad de sus usuarios y hasta se crearon páginas
en su contra así que, como era lógico, su importancia
continuó en ascenso.
Entonces, algunos
de sus competidores (como Yahoo! o Hotmail) decidieron no quedarse
atrás y ahora ofrecen entre 100 MB y 250 MB en sus versiones
gratuitas. Resulta curioso al recordar que las versiones Premium
(con costo anual) de Hotmail contaban con 10 MB.
Al parecer,
los más beneficiados no son otros que nosotros, los usuarios;
pues ahora ya hay mucho más de dónde escoger y no
tenemos que seguir esperando el día en que nos llegue la
invitación a pertenecer a un correo tan espacioso como Gmail.
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