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¿A
dónde se va la basura electrónica?
Por: Adriana cabañas
H.
Hoy en día,
una PC de última generación se queda vieja en un año
cuando mucho. La Ley de Moore, que dice que el número de
transistores existentes en los chips se duplica cada dos años
permitiendo multiplicar la capacidad de procesamiento de los ordenadores,
está más vigente que nunca. Surge entonces una pregunta
que nos aqueja a más de uno: ¿qué hacer con
un PC que se ha quedado obsoleta?
Una opción
sería ir actualizándola en cortos periodos de tiempo
para que esta no se quede desfasado, sin embargo, el usuario "clásico"
no está habituado a destripar la máquina y lograr
que esta vuelva a funcionar con normalidad. Así que la opción
más cómoda, y por la que suele optar una gran mayoría,
es deshacerse de ella.
Una opción
interesante y que además comienza a ponerse de moda es donar
las computadoras de forma altruista a una organización no
gubernamental (ONG) para que los puedan utilizar en sus proyectos.
En Europa por ejemplo la Fundación Bip Bip recupera excedentes
informáticos de empresas y particulares. Una vez que sus
voluntarios han pasado por el domicilio para recoger la máquina,
otros técnicos las ponen a punto y las dejan preparadas para
acceder a Internet y realizar tareas básicas de ofimática.
Estas computadoras son instaladas gratuitamente, creando aulas informáticas
en hogares, asociaciones y centros de acogida que solicitan participar
en el proyecto.
Si lo que se quiere
es contribuir a la alfabetización digital fuera de nuestras
fronteras, también hay organizaciones que se dedican a recoger
material informático para enviarlo a zonas del Tercer Mundo
donde la Sociedad de la Información apenas existe. La organización
no gubernamental "Nuevas Tecnologías para África"
ya ha enviado decenas de ordenadores -recogidos gratuitamente por
toda España- a proyectos en Camerún, Mauritania, Burkina
Faso y Marruecos, donde han instalado aulas de informática
en las escuelas.
Es importante mencionar
que África y el Tercer Mundo necesitan Internet, no como
objeto de consumo, sino de producción y desarrollo, que les
sirva como sistema de educación y formación profesional.
Los medios de comunicación deberían ser un factor
esencial para poner fin a la pobreza de 1300 millones de personas
en el mundo.
Sin embargo, el egoísmo
occidental, lejos de perseguir tal fin, utiliza a los países
subdesarrollados como lugar destino de su material obsoleto. Miles
de toneladas de basura informática parten todos los días
en aviones y barcos desde distintas partes del planeta con destino
a los gigantescos vertederos de China, Pakistán y la India.
Allí, personas que viven todavía anclados en el siglo
XIX se encargan de librarse de los restos de la tecnología
más avanzada del siglo XXI. Se trata de los limpiadores de
chatarra informática, tanto niños como adultos que,
poniendo en peligro su salud, buscan entre los desechos cobre y
otros materiales altamente valorados en los mercados locales para
venderlos y tener algo con lo que sobrevivir.
Un 'cibervertedero',
según un informe elaborado por la organización Basel
Action Network (BAN), los países de Norteamérica han
convertido esta región asiática en su particular 'cibervertedero'.
Palabra que aunque parece sacada de un inocente trabalenguas, no
deja de enmascarar un lugar donde deshacerse de los residuos electrónicos
de nuestro mundo civilizado pese a los riesgos para la salud y el
medioambiente que ello causa en las poblaciones indígenas.
Los componentes que
no pueden ser vendidos son quemados. De esta incineración
-circuitos electrónicos, plásticos, metales, cables,
etcétera- emanan gases tóxicos que pueden causar enfermedades
respiratorias e incluso cáncer a quienes los inhalen constantemente.
El material que no es vendido o quemado, sencillamente se amontona
al aire libre, con el consiguiente riesgo de contaminación
por filtraciones del subsuelo y del agua potable de corrientes subterráneas
a donde llega a parar plomo, cadmio y mercurio entre otras muchas
cosas. Por poner un ejemplo demoledor, en la región china
de Guiyu la contaminación del agua es tal que esta no es
potable en un radio de 30 kilómetros.
A pesar de que los
fabricantes de ordenadores personales incluyen en sus equipos vistosas
etiquetas en las que se asegura que las empresas se toman en serio
la protección del medio ambiente, lo cierto es que se carece
de un sistema eficaz de recuperación y reciclaje de basura
informática. Por eso precisamente, países del Tercer
Mundo con gobiernos fácilmente sobornables por las multinacionales
son los lugares 'idóneos' para estos menesteres.
España genera
al año entre 100.000 y 160.000 toneladas de basura electrónica
doméstica. Si a esa cantidad se le añaden los residuos
del resto de la industria y de los establecimientos comerciales,
se alcanza la cifra de 200.000 toneladas de desperdicios electrónicos
al año. Como media, cada familia almacena en el trastero
de su casa tres aparatos, entre televisores y ordenadores personales.
A diferencia de lo que ocurre con otros residuos generados en las
grandes ciudades, sólo el 11% de este material se recicla,
frente al 28% de otro tipo de basuras. Si se lograse reciclar el
70% de estos desechos, se podrían recuperar mas de 90.000
toneladas de metales, 30.000 toneladas de plásticos y 13.000
toneladas de vidrio.
Según un estudio
elaborado por el Grupo de Trabajo para los Residuos Eléctricos
y Electrónicos de la UE. Los informes elaborados por este
organismo prevén que en el año 2004 los ciberresiduos
alcancen los 7,4 millones de toneladas.
Se tiene pensado que
a partir de 2006 se prohíba la fabricación de computadoras
y electrodomésticos con plomo, mercurio, cadmio, cromo, bifeniles
polibrominados o éter difenil, entre otras materias nocivas
para la salud humana.
En fin aunado a la
preocupación de la basura que produce este mundo diariamente,
debemos de hacer conciencia de que en esta vida el paso que sigue
no es solo desechar lo que ya no nos sirve o no usamos si no ver
de que manera podemos darle un mejor uso que el de contaminar MAS
nuestro planeta.
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